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Aplicación de la termodinámica para optimizar la refrigeración

El ingeniero consultor autónomo José Hernán Alvarez Martínez ha compartido un análisis sobre la eficiencia en sistemas de refrigeración, destacando la importancia de superar el ciclo básico de compresión de vapor. Según su publicación en LinkedIn, la refrigeración ha sido explicada tradicionalmente mediante un modelo simplificado de compresión, condensación, expansión y evaporación. Sin embargo, esta visión limitada ha generado un desfase entre la práctica industrial y el verdadero potencial termodinámico. A partir de esta premisa, el especialista plantea la necesidad de reconsiderar principios más avanzados para optimizar el rendimiento de los sistemas.

Explorando diferentes ciclos termodinámicos, el autor resalta el valor del ciclo de Carnot como referencia para medir la eficiencia, no con el fin de replicarlo, sino para identificar oportunidades de mejora en sistemas reales. Asimismo, menciona el ciclo Rankine, que permite aprovechar fuentes de calor residual, y la combinación de distintos modelos para maximizar la eficiencia. En este contexto, se enfatiza el papel de estrategias como el subenfriamiento controlado, el sobrecalentamiento ajustado y el uso de geometrías no convencionales en intercambiadores de calor.

Aplicación Práctica en la Ingeniería Térmica

Además de los ciclos, el autor señala tres pilares fundamentales de la termodinámica aplicada: la entalpía, la entropía y la transferencia de calor. La entalpía, indica, es clave para transformar la energía interna en efecto útil dentro de un sistema de refrigeración. La entropía, por su parte, representa el desafío de minimizar las pérdidas de eficiencia en cada proceso, mientras que la transferencia de calor debe optimizarse a través de factores como el coeficiente global de intercambio y la velocidad del fluido.

En el ámbito normativo, el análisis destaca la creciente exigencia técnica en la industria, reflejada en reglamentos como el RETSIT en Colombia. La aplicación de estos estándares demuestra que la evolución hacia un enfoque más riguroso en refrigeración es una necesidad operativa, más que una tendencia académica. A medida que estas regulaciones se consolidan, los ingenieros deben adaptar sus metodologías para cumplir con los nuevos requerimientos del sector.

Finalmente, el especialista concluye que conformarse con el ciclo básico de refrigeración es insuficiente ante los desafíos actuales. En su opinión, la ingeniería térmica debe estar orientada a la optimización constante, integrando conocimientos avanzados para mejorar el desempeño de los sistemas. Este enfoque no solo contribuye a la eficiencia energética, sino que también fortalece la sostenibilidad y la competitividad en la industria de la refrigeración.

Puede leer su publicación con más detalle, dando clic aquí.

Fuente: José Hernán Alvarez Martínez

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