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Infecciones Intrahospitalarias y el Rol Crítico del HVAC: Reflexiones desde la Ingeniería y la Realidad Clínica

José Caparó columna

Hace un par de semanas recibí la noticia de que el hijo de un muy querido amigo había sido internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de una clínica en Lima. Se trata de un joven profesional de apenas 25 años, quien fue sometido a una operación que, debido a diversas complicaciones, se extendió al doble del tiempo previsto.

El motivo de su internamiento en UCI fue una meningitis bacteriana, una enfermedad que puede originarse por infecciones de oído o nariz, o por contacto directo con secreciones respiratorias. Entre las bacterias más frecuentes se encuentran:

  • Streptococcus pneumoniae (neumococo): común en adultos y niños.
  • Neisseria meningitidis (meningococo): frecuente en adolescentes y adultos jóvenes.
  • Streptococcus agalactiae (grupo B): principal causa en recién nacidos.
  • Listeria monocytogenes: afecta principalmente a personas mayores o con sistema inmunitario debilitado.

En el caso del hijo de mi amigo, tras permanecer un tiempo en UCI con diversas sondas conectadas, sufrió laceraciones y necrosis en la nariz. Desde el punto de vista médico, este habría sido el origen de la infección. Sin embargo, no basta con quedarnos en el diagnóstico clínico: este tipo de cuadros corresponde a infecciones intrahospitalarias, un problema que va más allá del acto médico y que involucra directamente la infraestructura y los sistemas de climatización.

En febrero de 2014, la revista ASHRAE Journal publicó un artículo relevante titulado “Improving Contamination Control in Operating Rooms”, el cual tuve oportunidad de revisar. El artículo analiza cómo el diseño del sistema HVAC influye directamente en la aparición de infecciones intrahospitalarias. Entre los puntos clave destacan:

  • Impacto de la calidad del aire: el estudio evaluó cómo el aire turbulento favorece la sedimentación de partículas en heridas quirúrgicas.
  • Diseño del suministro de aire: se compararon tres conceptos de distribución en techos de quirófanos: cortina de aire, matriz de múltiples difusores y difusor único grande prefabricado.
  • Estándar ASHRAE 170: establece los requisitos de ventilación y filtración en hospitales, esenciales para minimizar infecciones.
  • Contaminación aérea: ASHRAE reconoce que la transmisión aérea es responsable de una parte significativa de las infecciones hospitalarias, por lo que la presurización y filtración adecuadas son fundamentales.
  • Reducción de riesgos: el objetivo es disminuir la contaminación en áreas críticas como quirófanos y UCI, combatiendo las infecciones asociadas a la atención sanitaria (IAAS).

Conociendo la realidad de la infraestructura hospitalaria en nuestro país, es evidente que se deben reforzar aspectos clave en el diseño, construcción, puesta en marcha, operación y mantenimiento de ambientes hospitalarios, especialmente en salas de operaciones y UCI, aquellas que un expresidente, en su ignorancia, llamó “camas Susy”.

Es indispensable que el diseño del sistema HVAC sea realizado por profesionales con experiencia y conocimiento de estándares internacionales, en particular el ASHRAE 170, cuya aplicación es obligatoria según la Norma EM030 del Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE). Asimismo, proveedores, instaladores, supervisores y responsables de compras deben respetar estrictamente las especificaciones técnicas del proyecto.

Recuerdo un caso en el que instalamos Unidades Manejadoras de Aire (UMA) con motor EC de transmisión directa para neonatología en una clínica local. Sin embargo, para las Salas de Operaciones —pese a haberse solicitado la misma tecnología— se adquirieron UMAs con motores tipo jaula de ardilla y transmisión por faja y poleas, reguladas por variador de frecuencia, sin considerar las desventajas de esta alternativa.

También es fundamental la validación y cualificación de ambientes críticos durante la puesta en marcha o después de cualquier intervención. Esto incluye conteo de partículas, renovaciones de aire por hora, presión, temperatura, humedad, partículas viables, iluminación y ruido.

Otro problema frecuente es la operación incorrecta de los sistemas. La normativa exige que el aire acondicionado de salas de operaciones funcione 24/7, incluso cuando están desocupadas. Sin embargo, en muchos establecimientos —incluso exclusivos— se encienden minutos antes de iniciar la jornada, bajo el argumento del ahorro energético. Esto invalida la inversión en equipamiento y compromete la seguridad del paciente.

Hace más de 30 años, cuando recién empezaba en este campo, un prestigioso proyectista me contó que, tras presentar un diseño conforme a normas para una sala de operaciones, uno de los propietarios —médico— lo rechazó por considerarlo muy costoso y pidió “poner equipos tipo ventana, porque siempre había operado con esos”. El ingeniero, con sabiduría, le entregó un dibujo a mano alzada con los equipos ventana, sin firma.

Años después viví una situación similar en una clínica del norte del país. Cotizamos un sistema diseñado según normas, pero fue rechazado. Para evitar que alguien sin conocimientos realizara la instalación, optamos por equipos comerciales complementados con sopladores de aire para compensar la presión generada por los filtros bolsa y HEPA. Aunque no era la solución ideal, era lo mejor posible con el presupuesto disponible.

Tras la instalación, las salas no alcanzaban la temperatura adecuada. Realizamos un monitoreo de 72 horas con data loggers y verificamos que la temperatura oscilaba entre 20°C y 23°C, dentro del rango recomendado. Sin embargo, la jefa de enfermeras comentó: “Los doctores no sienten el aire que les caía antes”. ¿Qué ocurría? Antes operaban con un equipo Split techo dentro de la sala, acostumbrados a recibir aire con fuerza.

Explicarles que:

  • Un Split recircula aire sin filtrarlo adecuadamente.
  • No cuenta con filtros HEPA H14 ni flujo laminar.
  • Genera turbulencia que levanta contaminantes.
  • Condensa humedad y puede generar biofilm bacteriano.

…no fue sencillo. Pero es la realidad: un Split está prohibido en quirófanos según la norma peruana NTS N° 119-MINSA/DIGESA, que exige:

  • Filtración HEPA en etapa final
  • 20–25 recambios de aire por hora
  • Presión positiva
  • Flujo laminar sobre la mesa de operaciones

Como perito ingeniero, he inspeccionado instalaciones donde las UMAs supuestamente diseñadas para salas blancas tenían filtros MERV 13 y HEPA, pero no filtros bolsa, lo que acelera la saturación del HEPA. Además, estaban instalados a la intemperie pese a ser equipos para uso interior. Incluso las dimensiones físicas no coincidían con las declaradas por el fabricante.

El problema más grave era que los ductos instalados no correspondían al diseño. El instalador alegó falta de altura entre techo y falso techo, además de vigas que obstruían el paso. Esto evidenciaba múltiples fallas:

  • El local iba a ser un centro médico y se cambió a una clínica durante la obra.
  • La supervisión carecía de especialistas en ingeniería mecánica.
  • No hubo control de cambios ni comunicación con el proyectista.
  • El instalador no tenía el conocimiento adecuado.
  • La constructora tenía ingenieros civiles a cargo de instalaciones especializadas.

Casos como este abundan en hospitales y clínicas del país. Lamentablemente, entidades como MINSA o SUSALUD no cuentan con la capacidad ni el personal especializado para supervisar y hacer cumplir los reglamentos.

Felizmente, el hijo de mi amigo hoy está en casa. Aún no puede caminar, pero sobrevivió. Tuvo una suerte que muchos otros pacientes no han tenido.

Bibliografía:

  1. Mayo Clinic (www.mayoclnic.org) / U.S. CENTERS FOR DISEASE CONTROL AND PREVENTION CDC (www.cdc,gov)
  2. Para obtener detalles técnicos específicos, se recomienda consultar el ASHRAE Journal de febrero 2014 o el estándar ANSI/ASHRAE/ASHE 170
  3. NTS N°119.MINSA/GGIEM-V.01: “Infraestructura y equipamiento de los establecimientos de Salud de Segundo nivel de atención” / RNE A.050 Salud / NTS N°110.MINSa/DGIEM-V.01: “Criterios para la elaboración de Proyectos de inversión en Salud”
  4. El estándar ASHRAE 170 (recogido en el libro Manual de Diseño de Calefacción, Ventilación y Aire Acondicionado para Hospitales y Clínicas) recomienda una temperatura entre 20°C y 24°C
  5. Según datos del  MINSA los fallecimientos por infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS) aumentaron en 507% entre el 2018 y el 2022, pasaron de 280 a 1702 muertes.

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