Juliana Reinhardt: “Estamos viviendo un cambio generacional”
Con 18 años de trayectoria, Juliana Reinhardt, Head de Marketing de Trane para América Latina, ha construido su carrera en una industria en la que muchas veces fue la única mujer o la única profesional no ingeniera en la mesa. Formada en Comunicación, Publicidad y Propaganda, llegó al sector casi por casualidad y encontró en esa diferencia de perspectiva una oportunidad para aportar y asumir nuevos desafíos.
La conversación se realizó de manera online, retomando un diálogo que había quedado pendiente desde ExpoAcaire 2024. Juliana nos compartió sus aprendizajes sobre liderazgo, sesgos, equidad y los cambios que observa en una industria HVAC-R que todavía conserva rasgos tradicionales, pero atraviesa una transición generacional.
¿Qué aprendizajes han transformado su forma de entender el liderazgo?
El primero es pasar de “yo puedo” a “nosotros podemos”. Durante muchos años pensé que tenía que demostrar que podía hacerlo todo sola. Hoy entiendo que involucrar al equipo y conseguir que todos tengan la misma visión nos vuelve imparables.
El segundo es la vulnerabilidad como conector. Con el tiempo entendí que reconocer nuestros límites también es una fortaleza. La vulnerabilidad genera confianza y seguridad psicológica, lo cual es esencial para la innovación.
El tercero es el poder del porqué. Cuando tengo un nuevo proyecto, me enfoco mucho más en el «porqué» lo hacemos. Y cuando el equipo entiende el impacto de su trabajo, no solo alcanzan los objetivos, sino que los superan.
¿Las empresas son hoy más conscientes de los desafíos en la igualdad de género?
La conciencia ha aumentado, pero el desafío es pasar de la conciencia a la acción.
No vamos a decir que los sesgos desaparecieron, porque eso es imposible. Pero podemos trabajar desde el conocimiento, la conciencia y la acción. También ayudan procesos de selección y promoción más justos y una cultura de patrocinio activo (sponsorship), donde los líderes abogan por el talento diverso.
¿Ha observado avances en la participación de mujeres en el liderazgo de la industria HVAC-R?
Sí. Hoy existen más mujeres referentes que cuando inicié mi carrera. El avance es gradual porque nuestra industria sigue siendo tradicional, pero estamos viviendo un cambio generacional.
Creo que el principal cambio es la intencionalidad. Las compañías están siendo más proactivas. En Trane, por ejemplo, tenemos WEN, Women’s Employee Network, una red enfocada en el desarrollo profesional de las mujeres.
También es importante pasar del mentoring al sponsorship. El mentoring consiste en dar consejos; el sponsorship implica utilizar la propia influencia para promover activamente a mujeres con potencial.
Usted ha liderado iniciativas de diversidad tanto en Trane como en ABRAVA. ¿Qué acciones concretas ha visto que realmente generan cambios?
Hay tres grandes cosas. La primera es el compromiso activo de los líderes: utilizar su influencia para abrir oportunidades a mujeres con potencial.
La segunda son las redes de apoyo estructuradas, como WEN o el Comité de Mujeres de Abrava, que crean espacios de desarrollo, visibilidad y apoyo mutuo.
La tercera son los procesos y las métricas claras. Siempre digo que lo que no se mide no se mejora.
¿Alguna vez sintió que debía demostrar más que otros para ganarse un espacio?
Sí, y estoy segura de que muchas mujeres han vivido situaciones similares. Siempre pensé en dos pilares. El primero es que la excelencia es incontestable. Muy temprano entendí que mis resultados debían hablar por mí.
El segundo es la traducción de valor. No bastaba con hacer un buen trabajo; tenía que saber comunicar los resultados a todos en la organización. Soy una profesional de marketing en un mundo de ingenieros y aprendí a demostrar cómo mis iniciativas generaban un impacto medible y relevante para el negocio.
En 2024 cerró su conferencia con su hijo Joshua en brazos, una imagen muy poderosa, ¿qué significado tuvo para usted ese momento?
Fue durante la investidura dentro del Comité de Mujeres. Mi hijo tenía alrededor de dos años y, al verme en el escenario, empezó a llorar y a llamarme. Dije: “Mi primera y más importante función en mi vida es ser madre”. Pedí permiso, lo tomé en brazos y terminé mi discurso con él.
Para mí significó romper la ilusión de que podemos separar completamente la vida personal de la profesional.
Y está el legado para mi hijo. Todo el esfuerzo y la dedicación que pongo en mi carrera también tienen que ver con que algún día pueda sentirse orgulloso de su mamá.
¿Qué cambio impulsaría para que la próxima generación de mujeres encuentre un camino más equitativo?
Implementaría una cultura de patrocinio activo. Debemos utilizar nuestra posición para generar acceso y visibilidad.
Si estoy en una junta y otra mujer tiene una idea, no voy a decir que es mía. Voy a decir: “esta es la idea de ella”.
También les diría a las mujeres: levanten la mano. Cuando aparezca una oportunidad, para participar y posicionarse, pero también para pedir ayuda. Para mí, esos tres puntos —estar disponible, posicionarse y pedir ayuda— son fundamentales.
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