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La crisis energética en Ecuador y la generación de ingenieros que puede transformarla

Columna de Xavier Sandoval

Durante 2024, Ecuador enfrentó una de las crisis energéticas más severas de su historia reciente. Los apagones dejaron de ser una noticia para convertirse en parte de nuestra rutina. Al igual que muchos ecuatorianos, revisaba diariamente los horarios de cortes eléctricos para organizar mis actividades.

Los ciudadanos atravesamos dificultades para trabajar a causa de los apagones, observamos cómo pequeños negocios reducían sus ingresos y cómo los alimentos almacenados en refrigeradores, irónicamente diseñados para preservarlos, comenzaban a deteriorarse por la falta de energía. 

Por otra parte, vimos a empresas invertir miles de dólares en generadores eléctricos para mantener sus operaciones y evitar pérdidas económicas. Esta situación afectó hogares, comercios, industrias y servicios esenciales, pero para quienes estudiamos y ejercemos la ingeniería, esta emergencia energética nos dejó una pregunta aún más importante: ¿Estamos preparados para construir un país capaz de soportar mejor una crisis energética, adaptarse a ella y continuar funcionando con el menor impacto posible?

Durante meses discutimos sobre generación eléctrica, embalses, hidroeléctricas y combustibles. Sin embargo, pocas veces hablamos de algo igualmente importante: la energía eléctrica más económica es aquella que no necesitamos consumir.

Y allí es donde aparece una industria que tendrá un papel decisivo en el futuro del Ecuador: HVAC-R.

La industria que descubrí cuando era estudiante

Cuando ingresé a estudiar Ingeniería Mecánica tenía una visión muy limitada de esta industria. Como muchos estudiantes, pensaba que HVAC-R estaba relacionado únicamente con equipos de climatización y refrigeradoras.

No imaginaba que detrás de ella existía un mundo relacionado con eficiencia energética, sostenibilidad, calidad de aire interior, hospitales, aeropuertos, centros de datos, automatización, edificios inteligentes e incluso inteligencia artificial aplicada a edificios.

Mi primer acercamiento ocurrió cuando conocí ASHRAE. Lo que encontré no fue únicamente una organización técnica, sino una comunidad internacional comprometida con compartir conocimiento y formar profesionales capaces de enfrentar los desafíos energéticos del futuro.

Con el apoyo del Capítulo ASHRAE Ecuador y de nuestros profesores de la Escuela Politécnica Nacional logramos crear el Student Branch de la EPN. Ese fue el inicio de una etapa que transformó mi vida profesional: capacitaciones, liderazgo, networking, mentorías, visitas técnicas, competencias, oportunidades laborales y emprendimiento comenzaron a formar parte de mi experiencia universitaria.

Pero sobre todo descubrí algo que muchos estudiantes desconocen: las posibilidades de crecimiento existen. Y son reales.

Las alternativas que los jóvenes aún no conocen

Antes de ASHRAE había participado activamente en ASME (American Society of Mechanical Engineers). Gracias a ello tuve la oportunidad de representar al Ecuador en competencias internacionales en Brasil, Perú y Estados Unidos. Experiencias y beneficios cuya existencia muchos estudiantes no conocen y que podrían marcar su desarrollo profesional.

Posteriormente, siendo Young Engineer en ASHRAE, fui motivado por el entonces YEA Chair del Capítulo Ecuador a postular a una beca para HVAC Design Fundamentals, siendo esta una gran oportunidad para crecer en el ámbito laboral y que ha logrado cambiar mi forma de ver la profesión.

Con el tiempo tuve el privilegio de convertirme en YEA Chair del Capítulo Ecuador y comprendí que existía un problema que aún debemos resolver: no faltan espacios de crecimiento, faltan jóvenes que las conozcan.

ASHRAE, ASME y otras organizaciones ofrecen programas extraordinarios para estudiantes e ingenieros jóvenes:

  • Becas académicas. 
  • Mentorías internacionales. 
  • Programas de liderazgo. 
  • HVAC Design Competition. 
  • Student Design Competition. 
  • Research Promotion. 
  • Programas YEA. 
  • Conferencias internacionales. 
  • Redes profesionales globales. 
  • Oportunidades de emprendimiento. 

Y lo más relevante es que estos programas de desarrollo no son exclusivos para un solo país. En cambio, pertenecen a una comunidad global que trabaja para desarrollar a las próximas generaciones de líderes de la industria.

La responsabilidad que tenemos como país

La crisis energética también evidenció la necesidad de mejores profesionales y de mejores políticas públicas. Por ello, la reciente actualización del capítulo de eficiencia energética de la Norma Ecuatoriana de la Construcción representa un paso fundamental para el desarrollo del país.

La eficiencia energética no consiste únicamente en reducir costos operativos, sino en proteger a las personas, en reducir nuestra vulnerabilidad frente a futuras crisis, y en construir ciudades más resilientes.

Sin embargo, las normas por sí solas no cambian la realidad. Los ingenieros deben aplicarlas; los arquitectos, incorporarlas; los constructores, ejecutarlas correctamente; y los gobiernos locales también deben hacer su parte.

Una normativa moderna tiene poco impacto si no se implementa ni se exige su cumplimiento. La eficiencia energética no puede quedarse en el papel, debe convertirse en una realidad visible en nuestras ciudades y edificaciones.

La generación que puede transformarla

El escenario vivido en 2024 nos mostró nuestras vulnerabilidades, pero también nos reveló una oportunidad, la de formar una nueva generación de ingenieros, arquitectos y profesionales capaces de diseñar soluciones más eficientes, sostenibles y resilientes.

La transformación energética no comienza en una central hidroeléctrica, empieza cuando un estudiante descubre que tiene el potencial de convertirse en el profesional que ayudará a construir nuestro futuro.

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