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No es eficiencia, es estrategia: el nuevo estándar del hvac

Francesca Mayer columna

Francesca Mayer, CEO y Fundadora de CIMA Estrategia Sostenible

La sostenibilidad es un tema cada vez más presente en el sector construcción. Solemos hablar de certificaciones, estándares, de estrategias de eficiencia; sin embargo, la pregunta incómoda que muy pocas veces nos hacemos es ¿qué tan en serio estamos integrando estos conceptos de sostenibilidad en el corazón de nuestras decisiones? Porque si hay un sector donde esta conversación no es opcional, es el sector HVAC.

Los sistemas de ventilación y refrigeración están directamente relacionados al consumo energético de las edificaciones y a la calidad del aire que respiramos. Son una parte sumamente relevante de las emisiones globales del sector. No obstante, seguimos viendo la sostenibilidad —y en particular la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)— como algo secundario, no como parte central del negocio.

Durante años, la RSC se entendió como “lo bueno que hace la empresa”: donaciones, campañas sociales, iniciativas aisladas. Hoy, esa lectura ya no alcanza. La RSC, bien aplicada, implica integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en cómo diseñamos, operamos y decidimos. No es comunicación. No es marketing. Es gestión.

Si trasladamos esto a la realidad del sector, si la RSC no se traduce en cómo diseñamos y operamos los sistemas HVAC, entonces no es estrategia: es discurso. Y en este sector, esa traducción tiene un nombre claro: eficiencia energética.

La eficiencia energética ya no es opcional. Hoy, hablar de eficiencia energética en HVAC no es una tendencia, es el mínimo. De hecho, en muchos foros y congresos ya ni se habla de eficiencia, sino de descarbonización y electrificación, temas que podemos abordar en otro artículo.

Actualmente, optimizar sistemas, incorporar tecnologías más eficientes, trabajar con mejores refrigerantes y operar con datos no solo reduce costos: responde a una presión creciente del mercado, de los inversionistas y de los usuarios finales.

Los usuarios han cambiado, el mercado ha subido la valla y todos piden más. El sector construcción está siendo empujado, cada vez con mayor fuerza, por estándares, certificaciones y marcos internacionales. Pero el punto no es la certificación en sí. El mercado está empezando a diferenciar entre quienes cumplen y quienes realmente entienden.

Bajo este nuevo contexto, el HVAC deja de ser un componente técnico más, para convertirse en un habilitador clave de valor: eficiencia, bienestar, cumplimiento normativo y posicionamiento estratégico.

Hay 3 tendencias muy marcadas que están redefiniendo “el juego”. La primera, es la presión por el desempeño ESG, el cual es real, medible y reportable. La segunda, la digitalización del sector, con mayor datos, monitoreo, y optimización en tiempo real. Y finalmente, la tercera es la creciente importancia de la calidad del aire interior como un componente esencial para nuestra salud.

La pregunta ya no es si el sector HVAC debe incorporar la RSC. Eso está claro. La verdadera pregunta es quién lo va a hacer bien, y quién va a llegar tarde. Porque integrar sostenibilidad no es agregar una capa más al proyecto, es cambiar la forma en la que se diseña, se decide y se opera.

En un sector que históricamente ha sido altamente técnico, como el de HVAC, el siguiente salto no pasa solo por la tecnología, sino por la forma en que se toman las decisiones, mediante un enfoque mucho más estratégico.

Integrar la sostenibilidad en proyectos HVAC ya no es solo una decisión técnica, es una decisión de negocio. Quienes lo entiendan antes, serán quienes definan el estándar del sector.

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