Entrevista exclusiva con el Ing. Juan Huambachano, experto internacional en refrigeración
En el marco de una entrevista exclusiva con Revista Expofrío, el Ing. Juan Huambachano, experto internacional en refrigeración industrial, ofreció un diagnóstico preciso sobre la situación del sector en el Perú y trazó el rumbo que, según su análisis, definirá la competitividad de la industria frigorífica latinoamericana en los próximos años.
Una potencia agroindustrial obligada a crecer
Según informó el especialista, el Perú ocupa hoy una posición cada vez más relevante dentro de la refrigeración industrial latinoamericana, aunque todavía se encuentra por detrás de mercados como Brasil, México, Chile y Argentina en cuanto a volumen de instalaciones y desarrollo tecnológico. El factor determinante es la agroexportación: el país es uno de los mayores exportadores mundiales de arándanos y uvas frescas, lo que exige una cadena de frío cada vez más sofisticada, con cámaras frigoríficas, túneles de congelación y centros logísticos refrigerados.
No obstante, el ingeniero advirtió que el principal cuello de botella no es tecnológico sino humano. «Existe escasez de ingenieros y técnicos frigoristas especializados, por ejemplo en amoníaco y en CO₂», señaló, identificando la formación técnica como el desafío más urgente del sector.
Refrigerantes naturales: el cambio ya comenzó
De acuerdo con el experto, la refrigeración industrial latinoamericana atraviesa una transformación profunda impulsada por la migración hacia refrigerantes naturales, la eficiencia energética, la digitalización y la sostenibilidad. En ese contexto, el amoníaco (NH₃) mantiene su posición como refrigerante de referencia gracias a su alta eficiencia energética, su elevada capacidad frigorífica y su impacto ambiental prácticamente nulo. Su adopción, sin embargo, exige sistemas de detección, protocolos de emergencia y personal especializado.
El CO₂ (R-744) fue señalado como el principal protagonista del crecimiento futuro, con un potencial de calentamiento global prácticamente neutro y ventajas destacadas en bajas temperaturas. El propano (R-290), por su parte, ofrece gran potencial en sistemas compactos, con alta eficiencia y bajo costo, aunque su inflamabilidad impone requisitos estrictos de seguridad.
Respecto a la Enmienda de Kigali, el ingeniero subrayó que las empresas peruanas deben tenerla en el radar: los refrigerantes HFC de alto GWP —como el R-404A, el R-507A y el R-410A— enfrentarán restricciones progresivas en mercados internacionales, lo que hace inevitable la transición hacia alternativas de menor impacto ambiental.
Seguridad, automatización y estándares internacionales
El especialista explicó que la seguridad en sistemas con amoníaco no depende del refrigerante en sí, sino de la gestión integral del riesgo. Las normas IIAR y los estándares ASHRAE son referencias clave que muchas plantas peruanas ya adoptan, incluso cuando la legislación local no las exige. Metodologías como el PSM (Process Safety Management) y el HAZOP, sin embargo, aún tienen una difusión limitada en el país.
En cuanto a la digitalización, el experto fue categórico: el monitoreo remoto y la automatización ya son herramientas de gestión diaria en grandes frigoríficos y agroexportadoras. «La pregunta ya no es si estas tecnologías serán adoptadas, sino qué tan rápido cada empresa las incorporará», afirmó.
Una hoja de ruta para la competitividad
Para cerrar, el ingeniero recomendó al sector frigorífico peruano apostar por la eficiencia energética como estrategia de negocio, invertir en la formación de especialistas en refrigerantes naturales, modernizar las plantas existentes y fortalecer la cultura de seguridad. A su juicio, el Perú tiene una posición privilegiada gracias a la agroexportación y la pesca, y está en condiciones de convertirse en un referente latinoamericano en refrigeración agroindustrial, siempre que resuelva el déficit de capital humano especializado que hoy limita su crecimiento.




